Un número creciente de empresas de IA, incluidos contratistas que trabajan con OpenAI, están reclutando activamente actores de improvisación y artistas para generar datos de entrenamiento que enseñen a los modelos de IA a comprender y replicar emociones humanas, tono y matices conversacionales. Empresas como Handshake publican ofertas de trabajo buscando artistas con fuertes instintos creativos y capacidad de representar emociones de manera auténtica. Los datos generados alimentan el entrenamiento de la próxima generación de chatbots y asistentes de voz que aspiran a ser más emocionalmente inteligentes. Esta tendencia destaca la lucha por datos de entrenamiento cada vez más especializados.