Una denuncia de un denunciante alega que John Solly, un agente del DOGE ahora empleado en el contratista gubernamental Leidos, afirmó haber almacenado datos altamente sensibles de la Administración de la Seguridad Social en un pendrive personal con intención de llevárselos a su nuevo empleador. Tanto Solly como Leidos niegan firmemente las acusaciones.