El director del FBI, Kash Patel, confirmó ante legisladores que la agencia está comprando activamente datos de ubicación disponibles comercialmente para rastrear los movimientos de estadounidenses sin obtener órdenes judiciales. La revelación reaviva el debate sobre la Cuarta Enmienda en la era digital, ya que las agencias policiales explotan la zona gris legal de comprar datos que normalmente requerirían una orden judicial.